Estimados(as) estudiantes:

 

El mundo vive una crisis sin precedentes en los últimos cien años. Nuestro país, pequeño, solidario, se ha visto también sacudido por las consecuencias de la pandemia por Covid-19. Han sido semanas difíciles y es probable que vengan otras aún más duras. En esos momentos necesitaremos de todo el compromiso y amor de quienes han hecho del cuidado de las personas y la salud humana su principal labor.

Muchas veces son estas circunstancias que escapan de nuestras manos, las que ayudan a reafirmar aquello en que creemos, la vocación que nos motiva y que hemos decidido transformar en nuestra profesión. Gabriela Mistral en su poema “El placer de servir” dice que “toda la naturaleza es un anhelo de servicio; sirve la nube, sirve el aire, sirve el surco. Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú; donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú; donde haya un esfuerzo que todos esquiven, acéptalo tú”.

Esas palabras reflejan, queridos y queridas estudiantes, el valor e importancia de la carrera que ustedes eligieron, un camino que implica sacrificio y compromiso desinteresado por servir a los demás y que hoy muestra de forma clara su relevancia. Ustedes y sus formadoras y formadores están destinados, como ha quedado de manifiesto en esta emergencia del coronavirus, a salvar vidas y les estamos profundamente agradecidos por ello.

Estudiantes, no sólo es nuestra comunidad universitaria la que necesita de cada uno de ustedes, de su empeño, del anhelo de verlos convertidos en profesionales de la salud. El país requiere de ese empuje que los mueve, del amor por lo que hacen y que les llevará a convertirse en grandes profesionales.

Un abrazo.

Horacio Ríos Domic

Rector Universidad Bolivariana

Bernardino Sánchez Vera

Rector Universidad de Aconcagua